Paraguas protector

por dosvecesbueno

Perdió la ilusión por los Reyes Magos con siete años. Al levantarse no fue directa al árbol a abrir los regalos amontonados bajo las luces de colores parpadeantes.

El espejo del baño le devolvió una mirada amoratada.Pero no era el dolor lo que le tenía al borde de las lágrimas.

No podía olvidar que el mágico monarca que le propinó aquel atroz caramelazo en el ojo había seguido su camino saludando a diestra y siniestra, con aquella sonrisa de halagüeña felicidad rebosando las barbas blancas.

Muchos años después empezó a ir a la Cabalgata con paraguas, lloviera o no. No para volcarlo en modo cesta, como esos jetas que quieren acaparar caramelos. Tenía ciertos deberes secretos como madre.