dosvecesbueno

Pensamientos fugaces, relatos cortos y escritos hiperbreves

Paraguas protector

Perdió la ilusión por los Reyes Magos con siete años. Al levantarse no fue directa al árbol a abrir los regalos amontonados bajo las luces de colores parpadeantes.

El espejo del baño le devolvió una mirada amoratada.Pero no era el dolor lo que le tenía al borde de las lágrimas.

No podía olvidar que el mágico monarca que le propinó aquel atroz caramelazo en el ojo había seguido su camino saludando a diestra y siniestra, con aquella sonrisa de halagüeña felicidad rebosando las barbas blancas.

Muchos años después empezó a ir a la Cabalgata con paraguas, lloviera o no. No para volcarlo en modo cesta, como esos jetas que quieren acaparar caramelos. Tenía ciertos deberes secretos como madre.

Timelapse

Ahora se entretenía fotografiando y comentando obras menores: el encintado de aceras del barrio Garrido, el nuevo boulevard del Paseo de la Estación y su elíptica glorieta, o la canalización de alguna calle que se prolongase durante demasiado tiempo.

Adquirió fama local por un blog donde fue publicando una imagen casi diaria de la construcción de El Corte Inglés en Salamanca. Desde la privilegiada situación cenital de su vivienda narraba gráficamente la edificación de tan ansiado centro comercial. Disfrutó tanto la experiencia como cuando tenía aquella pequeña mansarde pegada a los Jardines del Trocadero y estaban levantando la gran torre de acero. Lamentaba no haber tenido entonces su Olympus de cinco megapíxeles.

Pequeño homenaje a "El mirón de la obra"

2011

Para mí el 2011 no ha sido el año en que Google ha hecho dos o tres lanzamientos de productos por semana, ni el año de su Panda ni su Plus, ni el año de Microsoft aliándose con Nokia y adquiriendo Skype. Ni siquiera ha sido el año en que Twitter ha duplicado su uso en Europa o Facebook ha llegado a los 850 millones de usuarios, muchos de ellos tunecinos, egipcios, acampados en Sol y occupies londinenses o neoyorquinos, que han puesto de manifiesto que las válvulas de escape de la gente no son infinitamente pacientes y que tarde o temprano nos encontraremos en una de esas situaciones que hacen que sepamos de qué pasta estamos hechos. Leer el resto de esta entrada »

En picado

Incapaz de concitar la atención del pasaje para aliviar la fatalidad del impacto, Marga alcanzó su asiento a trompicones y con dos botones arrancados del uniforme. Justo antes de amerizar comprendió que en ese instante de precipitación se resumía  toda su vida: siempre otros habían tripulado sus rumbos  y no había logrado ser más que la atareada azafata de un vuelo naufragado.

Cataratas de conocimiento

El láser se encargará de hacer las correcciones precisas, señor Martinez. Mañana a estas horas le habremos quitado la venda de los ojos